viernes, 7 de febrero de 2014

¿Están motivados los funcionarios?

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El mayor colectivo laboral del país es el formado por los funcionarios y demás empleados públicos. Cuentan con unas condiciones laborales que hoy en día superan a los que tienes otros colectivos en la empresa privada, pero a pesar de ello hay un descontento casi generalizado en el personal que compone las diferentes Administraciones Públicas. Los dirigentes deberían ser conscientes de la importancia de este colectivo.



Desmotivación en un entorno privilegiado


El mayor nivel de satisfacción en la vida laboral de todo funcionario se produce en el momento de aprobar las oposiciones y ocupar su plaza definitiva. Es un momento en el que el funcionario ve reconocido su esfuerzo. Tras muchas horas de estudio y haber competido con muchos opositores, ve la recompensa a su trabajo con un puesto fijo en condiciones muy ventajosas. Disfrutan de un horario muy atractivo, su jornada laboral es de 37 horas y media o de 40 horas semanales, según el puesto conseguido. En muchas ocasiones disponen de flexibilidad horaria, lo que le permite poder tener una conciliación de la vida personal, familiar y laboral.

Sus retribuciones están en ocasiones por encima de las que se tienen en muchos puestos de la empresa privada. Dispone de vacaciones y asuntos propios reglamentarios, y puede disfrutar de ellos con una relativa libertad de disponibilidad. Las condiciones de seguridad y salud en su puesto de trabajo están garantizadas. Su categoría profesional está reconocida por el cuerpo al que pertenecen, aunque sus funciones no estén del todo claras, no tarda tiempo en conocer cuáles son. Y lo más importante, el funcionario de carrera tiene su puesto de trabajo garantizado de por vida.
En ese escenario el funcionario debería ir sumamente motivado cada día al trabajo, pero en muchos casos la realidad es bien distinta. No existe una movilidad entre puestos de diferentes categorías real.

El reconocimiento profesional, e incluso su salario, no son proporcionales al esfuerzo que el funcionario realice, ni a las responsabilidades que asuma, están condicionados por otros factores. Por otro lado existe un componente fundamental, todas esas ventajas son disfrutadas por los dos tipos de funcionarios existentes, el que trabaja y el que no lo hace. Los mecanismos para corregir a estos últimos no funcionan, lo único que se hace es tomar medidas que se aplican a todos por igual.

La importancia de la labor de los funcionarios


Los funcionarios tienen en sus manos el funcionamiento de las administraciones y los servicios públicos. Se debería premiar la mayor dedicación, el que el funcionario estuviese involucrado de forma más activa con los objetivos de la organización. Establecer retos y recompensas haría que la apatía laboral desapareciese y que la capacidad profesional de muchos de ellos estuviese más aprovechada. Y aunque parece que no es así, la responsabilidad de todo ello la tienen no solo los que dirigen las administraciones, sino también los propios ciudadanos, ya que ellos son los que utilizan los servicios públicos y los primeros interesados en que funcionen.

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